Nunca te fuiste.

 

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Acróbata y joven arlequín

 

A mi padre

El cuarto día de un enero de hace 10 años murió Julian -mi padre- del cual guardo pocos recuerdos, según yo ninguno bueno. Recuerdo, por ejemplo; una mañana de mi niñez a la abuela Mercedes levantándome con prisas advirtiéndome que papá había venido por mí para llevarme al cine, ¡al cine! entonces yo me levante veloz y feliz y me vestí de inmediato, pero al salir de mi recamara lo vi a él – a Julian- parado en la sala esperándome como la más fría de las columnas, revivo mi tristeza y decepción por que a quién yo esperaba realmente era a papá Alfonso, el hombre que me había educado como su hijo desde que Julian nos abandono. La confusión de la abuela me supo amarga. Recuerdo que ese día me llevo al cine y a comer como lo prometido, y también que pase una tarde por de más extraña, deseando a cada minuto que terminara. Nada me ataba ya a él, nada en su voz me era familiar, ya no éramos padre e hijo y después de tan desafortunada tarde no volví a saber de él en años, como de costumbre. Julian se convirtió así en un recuerdo difuso, áspero, una imagen vaga que no coincidía en mi historia, la foto enmohecida en un álbum brillante de recuerdos. Y aún parecen vivir lucidas en mi memoria las ultimas veces que lo escuche  -varios años después- cuando vivíamos de punta a punta, yo en Los Cabos y él en Cancún.  Al principio Julian buscaba conversación pero yo propiciaba no hablar con el más de lo necesario, era tan raro escucharlo llamarme hijo. Las últimas veces solo lo saludaba con la debida cortesía para pasarle velozmente el teléfono a mi tía -su hermana- con quien yo vivía en los tiempos relatados. Para aquel entonces todos sabíamos que sufría una intensa depresión y que incluso había buscado acabar con su vida en varias ocasiones. Su voz se escuchaba pausada, melancólica, como arrastrando en cada frase el peso de su tristeza, pero a mí ello poco me importó, lo más que podría sentir por el era lástima. Creo que él presentía su final y a los pocos días recibí una última llamada… había muerto.

Es curioso como el tiempo cambia las perspectivas, y al hombre que un día odie por no recibir de el más que indiferencia, hoy le agradezco con la humildad que “no” me caracteriza parte de lo que soy. A veces, me descubro viéndolo en el reflejo de mi espejo y me doy cuenta que de el guardo más de lo que yo hubiese imaginado y peor aún, de lo que yo hubiese querido admitir. Que más allá de un parecido físico se esconden miedos, fortalezas, debilidades, talentos y sueños compartidos. Entonces creo entenderlo, creo reconocer sus fantasmas, sus razones, lo compadezco y me compadezco a mí por juzgarlo, por odiarlo, por no buscarlo cuando quise y quisiera entonces sentir sus manos, abrazarlo, exigirle a gritos un “por qué” y entregarle sin explicaciones un “te perdono”. Decirle que el vive en mí aunque yo no quiera y que a través de mí vivirá en mi descendencia, en mi memoria y en mis letras.

Hoy, su imagen no me parece tan difusa, ya no me resulta extraño llamarle padre, hoy mi historia con el ya no duele tanto y la integro -nuestra historia- al rompecabezas de mi vida como la más inevitable y necesaria lección. Pero la vida vaya que se empeña en sorprenderme todavía y así, el único recuerdo bueno que guardo de mi padre nació a travez de su muerte, con los libros que me dejo como herencia. ¡Una total sorpresa! Una herencia que no esperaba como nunca espere nada de él. Tal vez su intuición se lo dictó, tal vez me conocía más de lo que yo alguna vez pensé, tal vez fue el peso de la sangre o una relación cósmica, tal vez es solo mi imaginación, un deseo oculto, un dulce y necesario auto-engaño, un perdón a destiempo, tal vez…

…..

Aún guardo conmigo los libros que me diste 

junto a todos los abrazos y besos negados,

guardo en años de recuerdos tus ausencias,

el impulso de tus sueños

y el peso de tus fracasos.

Guardo con mi madre todas tus caricias,

 la protección de tus brazos en los de mi hermano,

todavía tengo de ti, papá

el mismo pelo negro, salvaje y ondulado

el mismo diente chueco, tu reflejo en mis espejos, 

tengo tu altives

y el egoísmo de tus actos.

Aún guardo el tono de tu piel en la mía

y el apellido que me diste sin usarlo,

todo el amor que no te di, todo el calor de mis manos

y en mi memoria

tristes aún habitan tus ojos,

tristes aún resuenan las voces del naufragio.

En un cajón del ropero viejo de mi infancia 

guardo celoso las risas y los llantos

  y nuestras mejores fotos juntos, mi padre

extraviadas

en un tiempo que solo existe entre memorias inventadas

y nostalgias del pasado.

…..

Tú, me debes un padre y yo aún te guardo un hijo.

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Muchacho con pipa

 

Obra pictórica del maestro Pablo Picasso (periodo rosa).

Yo soy algo más y otros poemas de Rita Sturam Wirkala – Poesía Argentina


Rita Sturam Wirkala, escritora argentina residente de la ciudad de Seattle (E.E.U.U.) ha publicado en Los Estados Unidos y en España, donde ha recibido positivas reseñas literarias.

Rita escribe novelas (El encuentro – Las aguas del Kalahari), poesía, ensayos académicos en literatura española y libros de texto. Es traductora de libros de niños, compositora de canciones infantiles, y fundadora de All Bilingual Press. Asimismo, Rita conduce las clases de escritura creativa en español del grupo de escritores hispanos Seattle-Escribe, una serie auspiciada por la Fundación de la Biblioteca Pública de Seattle.

Después de 20 años de enseñanza en la University of Washington, Rita está parcialmente jubilada, y dedica su tiempo a escribir, viajar y cuidar a sus  cinco nietos. Sus extensos viajes así como lecturas en diferentes áreas más allá de la literatura (antropología, psicología, filosofía y ciencias) informan e inspiran todo su trabajo.

Su tesis doctoral sobre el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita, refleja asimismo su profundo interés en la rica tradición cuentística medieval.

Rita Sturam Wirkala, PhD


 

Yo soy algo más 

El sol era joven cuando el fuego hervía
en entrañas rojas de nuevos volcanes;
y el mundo giraba y ardía y bullía
y seguía su elíptica órbita fija,
en roca brutal.

La Tierra era eso: una bola encendida
azotada de rayos, de eléctricos vientos,
sin agua, sin mares, sin ríos, sin vida,
era el tiempo extraño de los elementos
del ser potencial.

Al paso del tiempo las piedras hirvientes
mojadas de lluvias perdieron calor;
crecieron los mares, y el fondo bullente
de un caldo viviente produjo el milagro
en cuna de sal.

Moléculas simples un juego iniciaron:
Cadenas crecientes de sus minerales
tejieron racimos y se combinaron.
Y en el vientre oscuro del mar comenzaron
su danza primal.

¿Tal vez fue el Amor, lo que los unía
para que la vida pudiera mostrarse?
¿Ha sido quizás la Primera Alegría
que tuvo el Planeta en tiempos sin nombre
de andar Primordial?

Primero fue apenas un ser transparente,
redondo, sin centro, unicelular.
Más tarde, un microbio con núcleo incipiente,
y luego bacterias y amebas tomaron
el paso inicial.

Tan pronto la vida explotó inconsciente
y sin los recuerdo de formas pasadas,
cada especie a su forma dejó su simiente.
Poblaron mares. Del mar a la tierra
fue el salto crucial.

La tierra ya era burbuja explosiva
de líquenes, musgos, de lianas y palmas,
Surcaban el cielo alas primitivas
y seres terrestres trazaron sus rutas
en corte nupcial.

Mamíferos chicos y grandes surgieron
y otros, que dicen, de mente especial.
Lémures, simios, macacos vinieron
y otros sin pelo y sin cola nacimos
del mismo ramal.

Por eso yo siento que soy barro tibio,
burbuja de aquella noche elemental;
microbio y gusano y la pata de anfibio
que marcó la arena al salir del mar.
Y soy algo más.

Soy ojos de ciervo y garra del puma,
aguijón de abeja y pies de ciempiés;
soy paja del nido, soy pico, soy pluma,
murciélago, cobra, caballo y mandril.
Pero hay algo más.

Yo llevo en mis huesos la historia del mundo.
Soy todo lo antiguo que en la tierra anduvo;
pero hay algo eterno que brilla profundo,
que fuera del tiempo titila aquí adentro.
Yo soy algo más.
Yo soy algo más.

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Asphodele

 

Búsqueda

No busques a Dios en la estatua de yeso

de ojos velados en humo de incienso.

Ni en bellas estampas ni en cruz de un altar,

no importa si es oro o basto metal.

 

Tampoco lo busques en templos lejanos

o santuarios hechos por humanas manos.

Ni en coro de voces de rica armonía

ni en las cadencias de sus melodías.

 

Ni en cuevas ocultas o en torres grandiosas

que erigen los hombres a dioses y diosas.

Ni en seres cubiertos de negras sotanas,

o de altos sombreros, o de barbas vanas.

 

Ni en esos que alegan tratar con misterios,

no importa el rango de sus ministerios.

Ni en el Campo Santo donde al fin reposan

los huesos sin almas en resecas fosas.

 

Tampoco está Dios en los libros sagrados

de ayer o de hoy o de tiempos pasados.

No busques, en fin, en mundano sistema

de dogma, doctrina, ritual o emblema.

 

Búscalo, sí, en la gran geometría

del cosmos y el átomo y su simetría.

O aún más Allá, en la Causa Primera,

que engendra la luz de galaxias enteras.

 

O en la fuerza ignota que anima, constante,

a un universo que cambia y se expande.

O en el bien templado consonante acorde

del Cosmos entero, aparente desorden.

 

Pues Ello resuena en el exquisito

cantar de los astros, el himno infinito,

luego y antes de aquel Primer Acto

que dio a las estrellas el tácito pacto.

 

Búscalo, al fin, en la forma sin forma

del raro vislumbre que a tu Ser transforma.

Y del Rostro Inefable verás un reflejo,

puliendo tu alma hasta ser Su Espejo.

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Une ombre respirante

 

Subjetividad

De opacidad e inconsistencia    

están hechos

los sueños y recuerdos.          

 

La indiscutible realidad

se resquebraja

en su móbil espejo en la consciencia:       

 

porque ella muda el diseño,

y otro nuevo

va escogiendo en cuanto danza.

 

De luces y de sombras

se alimentan

eventos y memorias.

 

La irrefutable realidad

se desintegra

y la mente recombina la materia:          

 

Y así se escriben las historias

y  se alteram las vivencias.

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L’Amour sans condition

 

Menino bahiano (DE BRASIL)

I

El niño dibujo en la arena y espera,
y piensa en la cesta de peces dormidos
que trae en la barca su padre.

El oro escarlata en la brillante esfera
se ha vuelto ceniza y descolorido,
y un viento de hielo lo barre.

El cielo se cubre de nubes pesadas
y en el horizonte, que era acuarela,
ahora no hay hombres ni barcas.

El mar turbulento en la tarde cerrada
no deja en la costa ni redes ni velas,
apenas un niño que aguarda.

II

─Pescador: tú que sabes del bello trabajo
de hablar con los peces en el altamar.
¿Has visto a mi padre pescar?
─No, no he visto a tu padre pescar.

─Caracol, dulce amigo, que vives abajo
y ves a los barcos encima flotar:
¿Tú has visto a mi padre pasar?
─No, no he visto a tu padre pasar.

─Yemanyá, diosa hermosa: tú eres quien trajo
las aguas del río a llenar la mar.
¿Lo has visto tal vez naufragar?
─Pues sí, pues no… déjame recordar…

III

De pronto y sin causa el mar se serena.
El niño dibuja en la orilla y espera,
y piensa en los peces durmiendo.

Las olas arrojan la barca a la arena,
y el hombre, temblando y cargando la cesta,
le dice a su hijo, sonriendo:

─Ya ves, he venido. Ve y dile a tu madre
que ya he traído la cena.

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Eclipse of the Moon

Obra pictórica – Leonor Fini

Premiación y presentación de la primera antología “PUENTES”, por el grupo de escritores Seattle-Escribe.

 

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La antología disponible en http://www.amazon.com

 

12 de Noviembre del 2017 fué el día de la cita en el cual se congregaron los ganadores, miembros e invitados en general ha celebrar la primera antología del grupo de escritores hispanos Seattle∼Escribe. Un grupo que ha logrado consumarse como el mas grande del estado de Washington y cuya base ha sido desde su fundación la biblioteca central de la ciudad de Seattle.

La convocatoria lanzada meses atrás por la mesa directiva de la organización y el consulado de México invitaba a los residentes del estado a realizar un escrito para el primer certamen literario en español, bajo el tema “Puentes”, el cual podría ser desarrollado en poesía, cuento o ensayo.

Al final, 40 serían los escritos seleccionados para formar parte de la antología y de entre los cuales destacarían 10 como primeros lugares. El jurado se conformo por la poeta cívica de Seattle Claudia Castro Luna, nacida en El Salvador y autora del libro This City, y recientemente nombrada Poeta laureada del estado de Washington 2018∼2020 por el Humanities Washington and the Washington State Arts Commission (ArtsWA). De igual forma el escritor de origen español José Ovejero, ganador del premio Alfaguara de novela 2013 con su obra La invención del amor y el premio Primavera 2005 por Las vidas ajenas. Por ultimo y no menos destacable la doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y catedrática de Lengua Española y Literatura Josefa Báez∼Ramos, Ganadora del premio ProLingua Award (2006, WAFLT), The 2008 Outstanding Contribution to the Teaching of World Languages in the Pacific Northwest Award (PNCFL) y el Continued Distinguished Services Certificate (2008, WAFLT).

 

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Los Orgullosos ganadores

 

Los primeros 10 ganadores!

 

1.∼ Leonardo Alfredo Mérida Mejía : Debajo del puente

2.∼ Verónica Luongo : Esperanza

3.∼ Gloria Storani : Delia y yo

4.∼ Jorge Chávez Martínez : Puentes y vacios

5.∼ Linda Glenicki : El acuerdo tácito

6.∼ Dalia J. Maxum : Serpientes y escaleras

7.∼ Anna Witte : Los usos de un puente

8.∼ Kenneth Martínez Martínez : Jorsala

9.∼ Carolina Nieto Ruiz : La llegada de Aurora

10.∼ Amparo Amezquita : Yo, el puente

 

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Adriana Estrada-Bataille, Moises J. Himmelfarb, Elena Camarillo, Enmanuel R. Arjona, Nora Girón-Dolce y Barbara rodríguez

 

Cabe destacar el enorme apoyo de los miembros de la mesa directiva, el comité de organización del evento, el consulado de México en Seattle a travez del consul, el doctor Roberto Dondisch y el agregado cultural Moises J. Himmelfarb, quién fungió como maestro de ceremonia. Así como de Marcela Calderon Vodall representante de la Seattle Public Library, Teresa Luengo∼Cid representante del King County Library System, Molly Woolbright representante de Hugo House, de las asesoras Rita Wirkala, María Guillman, Jacque Larrainzar, Ruth Darnell, Guadalupe Carmona y los diversos medios de comunicación que participaron en la difución de la convocatoria y el evento.

Por último, es importante destacar la participación del pintor mexicano Fulgencio Lazo, quién ha expuesto tanto individual como colectivamente en los Estados Unidos, Japón, China, Francia y México, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UNBJO) y del Cornish College of the Arts en la ciudad de Seattle y cuyas obras ilustran la portada y los escritos ganadores de la antología.

 

 

Seattle∼Escribe es un grupo que se consolida como una organización de influencia en la vida artistica y cultural del estado de Washington. Sus miembros (cercanos a los 100) se destacan en diferentes disciplinas que van desde la vida académica y diversas organizaciones hispanas hasta la música, pintura, danza, teatro entre muchas otras. De esta forma Seattle∼Escribe usa el Español mas allá de la herramienta básica de comunicación y lo transforma en un puente didáctico necesario para entrelazar historias, culturas, visiones, ideas y toda la enorme diversidad étnica que coexiste en los Estados Unidos de América.

 

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Biblioteca Central de Seattle, Washington

 

Café de Olla

Un estridente sonido me despierta de repente; la alarma, que siempre resuena a la misma hora para avisarme -como si no lo supiera- que tengo que alistarme para ir a trabajar, pero hoy es diferente, un día particular. Me levanto del viejo sillón en el que estuve recostado por horas desde que regrese a casa en la madrugada del hospital, la vista se me nubla y un leve pero punzante dolor de cabeza me atraviesa de repente, entonces lo recuerdo todo, aquello que me ha mantenido despierto desde la noche anterior y que aun no he logrado asimilar, fue tan súbito que parecía, pero no lo era… un sueño.

Me dirijo lento a la cocina y abro el primer gabinete de en medio, ella siempre la guardaba ahí y ayer no fue la excepción, ahí estaba, guardada en rajas dentro de un frasco de cristal. Abro el otro gabinete, el de la esquina para buscar entre los frascos de especias pero entonces un recuerdo en forma de espasmo redondo se atora en mi garganta y me ahoga por un segundo… exhalo lentamente cerrando los ojos y un suspiro brota amargo de mi boca.

-Tengo que seguir.

Busco desesperado entre los pequeños frascos pero no logro encontrarlo, sigo buscando y mi respiración se agita.

-Que tonto!

El frasco con los clavos de olor estaban justo enfrente de mi. Entonces me agacho para buscar la bolsa con los conos de piloncillos que doña Mary, su comadre, le había enviado desde México apenas la semana pasada.

– Creo que ya tengo todo -pienso.

Volteo hacia atrás buscando la olla de barro que ella siempre ponía entre el fregadero y el horno de microondas, ahí, donde tercamente pegó -aun en contra de la voluntad del arrendador- un marco con pequeños mosaicos de talavera para que, según ella, la olla de orgulloso barro de San Pedro Tecomatepec se luciera… es tan difícil verla sin que mi corazón se estruja. La tomo con cuidado, como sintiendo su regaño detrás mío advirtiéndome lo que me pasaría si la tiro, vierto agua en la olla hasta la mitad, talvez era demasiada pero mis manos estaban ya acostumbradas a la misma porción diaria y como contrariarlas en un momento así… y mi corazón se estruja aún más. Pongo la olla en la estufa a fuego alto, echo adentro un cono de piloncillo, dos clavos de olor y cinco rajitas de canela,

-A ella le gustaba dulce.

Busco en el cajón de los cubiertos la cuchara de madera, regalo de la abuela, para menearle despacito, y espero impaciente recargado sobre el fregadero con la vista fija en la olla y un rostro duro como el propio barro… aun me costaba asimilarlo.

Diez minutos fueron suficientes para que una vida de recuerdos pasaran ante mi mirada absorta, nada en mi cuerpo estaba crédulo aún y todo en mí la empezaba a extrañar. De pronto mis ojos se humedecen pero un fuerte olor me distrae y asomo para ver el agua que empieza a hervir, entonces meto rápido la cuchara para revolver la mezcla, reduzco a fuego lento y hecho media taza de cafe recién molido “del bueno” y sigo batiendo.

-Cinco minutos más y ya -recordé en voz alta.

Entonces la casa entera se llena de un dulce olor a canela y mi corazón en un hondo respiro se infla de nuevo, pequeña señal de recuperación de un día colosal que me aplastaba. Sigo batiendo y con la otra mano busco una taza.

-Ya casi esta listo.

Apago el fuego y pongo la olla en la meseta junto a la taza y un colador encima, nunca me gusto sentir los residuos del café en el paladar, sirvo lentamente y el vapor me envuelve en una abrazo de consuelo, tomo la taza con las dos manos y me dirijo de nuevo al viejo sillón; sorbo un poco, -está caliente- sorbo otro poco, -está tan dulce- que mis ojos se vuelven dos lunas gigantes cristalinas que se desbordan en llanto sorpresivo, de ese que fluye gutural de la garganta y no cesa, de ese que no llega a grito por que un dolor desgarránte lo deforma en plena huida, como lumbre azul que brota pesado por la boca seca.

Era el momento de aceptarlo. Esa madrugada ella había emprendido el viaje y sus manos calientes ya no estarían en mi rostro nunca más, ni su voz de pájaro ni su pelo de plata. Se uniria a partir de ahora su retrato al altar de cada noviembre y mis besos para ella serían de pan y azúcar, de mezcal, cafecito de olla y hondos recuerdos. 

-Te hubiera gustado el café de hoy… mamá. 

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Ternura – Oswaldo Guayasamín

Premios Blogosfera 2017

Un 5 de enero de este 2017 decidí crear un respaldo para mis escritos, navegando por internet se me ocurrió crear un blog sencillo y privado para archivar mis letras y poder acceder al mismo tiempo a los blogs literarios que me gustan, una cosa llevo a la otra.

10 meses, 100 dólares para volverme premium, tres dominios diferentes para terminar usando solo uno, interminables correos a WordPress quejándome del “doble espacio” y varias entradas después tengo la osadía de someter a mi joven Frankenstein a concurso.

No tengo ni idea de los parámetros y el perfil de blog que suelen ganar estos concursos pero me conformo con dos que tres click adicionales y uno que otro lector que realmente aprecie lo que escribo. Al final del día esa es la esencia – creo yo – de los blogs literarios… leer, escribir y compartir.

El mayor de los éxitos a todos los concursantes!

premiosblogosfera.wordpress.com

Este blog se presenta en estás categorías:

  • MEJOR BLOG PERSONAL
  • BLOG CON MEJOR INTERFAZ GRÁFICA (DISEÑO MÁS ATRACTIVO)
  • MEJOR BLOG LITERARIO

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Mi Lengua Nativa

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Mi lengua se sostiene en latinismos, se enreda en arabismos y de anglicismos bebe sedienta en los ríos que surcan las planicies, los valles y montañas de la América septentrional. Fué del más violento de los vórtices lingüísticos que mi lengua surgió pausada, altiva y de palabras largas, de gramática rigurosa, metáforas que saben a rosa y poesía excepcional.

Sus acentos; se bifurcan y se mezclan inconscientes y lentos se enriquecen de dialectos y regionalismos. No sabe de muros ni océanos ni distancias, cruza a paso firme las fronteras, se confunden las banderas y al final, se sostiene de un tronco milenario que no conoce el límite del cielo que lo cubre, por que la tierra que lo rodea es fértil y los vientos que lo mecen un abrazo gentil.

Mi lengua es nativa de la historia y de los imperios, de la suerte de una Europa convulsionada entre guerras dinásticas, intrigas papales y ecos protestantes. Atrapada entre los vientos de la modernidad renacentista con reminiscencias bizantinas y el ocaso de un invierno medieval. Así, el ultimo suspiro del siglo XV selló triunfal el destino ineluctable de una Europa global, y Antonio de Nebrija hacia lo propio otorgandole al Castellano la primera de sus sólidas columnas; “La gramática Castellana” (Grammatica Antonii Nebrissensis). Legitimando así la hegemonía de la lengua castellana sobre los reinos de la península ibérica. 

Rómulo bebió de Luperca el dulce néctar de la vida como la hispanidad bebe de sus hablantes su fuerza vital. Nuestra lengua nace del latín vulgar como la mas hambrienta de sus vástagos y por consecuencia; la más extendida de las lenguas romances, cuyos orígenes indoeuropeos son la raíz primera de nuestra visión occidental. El resto, pertenece ya a la memoria colectiva de la historia.

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El termino Hispanidad es en sí mismo plural y complejo, su origen lingüístico provisto – a fuerza de batalla – de connotaciones étnicas, geográficas y culturales vislumbra un futuro expansivo y del más largo alcance. Más allá de las centenarias páginas de la Real Academia de la Lengua Española, la hispanidad fluye vívida desde las fauces del Niágara hasta el río de la Plata, de lo alto del castillo de Chapultepec a las galerías del museo del Prado, de las islas Filipinas a la Guinea Ecuatorial. En ambos hemisferios y en todas direcciones, nuestra lengua se enraíza y entrelaza en la propia identidad de quienes la hablamos, somos el resultado de más de mil años de efervescencia cultural, la amalgama perfecta de civilizaciones, lenguas y dialectos, cosmogonías, arte y literatura universal.

He ahí la importancia de establecer un mayor vínculo con nuestro idioma, de entender su origen, desde su impulso primigenio de comunicación hasta la vastedad de un legado que se transforma día con día, de aceptar como herencia el firme compromiso de compartirla y no reducirla a un simple concepto individual. No existe la “identidad hispana” como tal, existen las múltiples identidades hispanas; todas diferentes, todas ricas, complejas y diversas y son nuestras voces las que las enriquecen, nuestros pies el dulce fruto que las expanden.

Por lo tanto:

“Que nuestra lengua fluya poderosa a través del trueno de nuestras gargantas, que nuestra voz se escuche en palabras mas allá del límite de nuestros ecos y del seno de cada identidad germine gloriosa… la nueva hispanidad”.

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Lluvia huérfana y otros poemas de Inés Barrio – Poesía Argentina.

Fue en el viejo Cafe la Poesía de Buenos Aires donde la viajera y traductora Marie Garcia se encontro con el que se convertiría en uno de sus poemarios favoritos… ahí escondido entre los libros de una estantería junto al piano del icónico lugar. Mi vida, los caminos es el titulo del poemario donde nuestra viajera leyó y se enamoro de un poema en particular y así, meses mas tarde se dispuso a localizar a la autora para obtener su permiso de publicarlo en su blog personal.

Fue también con un cafe, esta vez en la casa de la viajera a 11,000 kilometros al norte de la capital argentina que conocí la obra de la poeta en cuestion. La conexión fue instantanea y desde entonces busque compartir una obra digna de leer y más aún, de sentir una y otra vez.


Médica, egresada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), con diploma de honor. Especialidad: Neuróloga Universitaria.
En el año 2002 la Asociación Pablo Menassa de Lucia, en su 3ª convocatoria, concedió el primer premio de psicoanálisis al libro Psicoanálisis y Medicina. En el año 2003 la Asociación Pablo Menassa de Lucia, en su 4ª convocatoria, concedió el Tercer premio de poesía (ex aequo) al libro Claveles españoles.

Libros de poesía publicados: De tantos vuelos, Eva buenosayres, Claveles españoles, Mi vida, los caminos. 


 

Lluvia huérfana

             …

No llueve minucioso

como soñaba Borges, llueve como si el mar

cayera sobre el mundo,

sin tregua sin compasión sin cielo.

Es una lluvia de esas que vienen con el miedo

de infancia,

con la noche habitada de fantasmas.

(Estarías llamando para saber

si llegamos a salvo…)

Es eso la orfandad:

que nadie nunca nadie

te pregunte si ya llegaste a casa,

cuando llueve.

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No es tuyo lo que late en las venas

       …

Tal vez vi,

imaginé

el engranaje del amor en vos,

las escansiones de la vida,

la intermitencia de la muerte,

y eso

me encandiló.

Así de ciega anduve,

torpe por tus cosas,

tropezando, cayendo

así de sola.

Pensar desde hoy

hasta infinito

en construir una vida despoblada de vos,

de cuanto fuimos.

¿Cuánto fuimos?…

¿Fuimos?…

Porque no te atesoro.

Ni la sombra de aquellos dardos hondos

en el medio del pecho,

ni el pálpito de tu abandono repetido.

El sueño restituye

lo amado ausente.

Tanto soñé despierta,

que te perdiste entre fantasmas

que no inquietan,

entre alucinaciones surrealistas

te hiciste nada.

No es tuyo lo que late en las venas.

No estás aquí, ni en mí.

Hoy

descubrí los túneles

definitivos,

luminosos,

por donde te me fuiste del alma.

 

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Faltar aquí

        …

Yo no quiere morir.

Inventa días y noches

los desovilla del universo,

hilvana estrellas metas

pensamientos soles

promesas

lo incumplido.

Yo, no quiere morir.

Cántaros de lágrimas en vano,

yo no quiere morir.

¿Porque dónde tus ojos

de claridad infinita, sino aquí?

¿Y dónde este color de la sangre

y este pálpito del azar venturoso?

¿Y dónde estas arenas movedizas

este plato de tierra firme,

este camino?

Yo, no quiere morir.

Faltar aquí, de aquí

silla vacía,

silencio que fue decir.

Faltar de aquí

no verte ya crecer,

no mirar nunca más para atrás

no parpadear el horizonte,

no temer.

Faltar,

deshabitado el mundo de mí

volverme una memoria

cada vez más borrosa…

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Yo te agradezco

            …

Yo te agradezco que hayas estado allí,

como si nada

como si todo

abriéndome a lo nuevo.

Después, cambiaste de parecer,

pero estaban izadas las banderas.

Tenías un modo descuidado

de ocuparte del mundo,

paseándote por la sala

con un teléfono mudo,

mientras repartías aspirinas

en pequeños frasquitos,

para aliviar el dolor de toda Cuba.

Después, cambiaste de parecer

pero estaban izadas las banderas.

Tenías un modo de jugarte la vida

en cada gesto.

Yo no sabía todavía

que el que quiere tenerlo,

pierde,

y el que quiere perderlo

lo pierde aún más temprano.

Yo no sabía que la peor adicción

es el hambre

y el mayor desamparo

es el exilio.

Después, cambiaste de parecer,

pero estaban izadas las banderas.

Tenías un modo del coraje

que daba miedo,

y un miedo a enamorarte

que daba pena.

Pero tenías una insolencia ante lo injusto

una ternura de orquesta provinciana

una pasión por la memoria

y un lenguaje extranjero,

que sólo yo entendía.

Todo en deshilachado acorde

todo en papeles sueltos

todo en gastadas grabaciones

todo entre los pliegues de un pañuelo,

a la intemperie

sin actas

sin testigos

sin descendencia

sin herencia,

sin porvenir.

Yo te agradezco que hayas estado allí,

como si nada.

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Pasión y fuego lento

                …

Acostumbrada a los incendios:

la piel quemada

el aire insuficiente

los ojos ciegos

la garganta quebrada,

y las urgencias,

los rescates inútiles

y después, el derrumbe.

Contar las pérdidas o descontarlas.

Y otra vez los relámpagos encendiendo las noches,

y las mañanas desoladas.

Niños abandonados bajo la lluvia.

Volverse loco o escribir.

Atarse al carro de los días

al poema, a los trabajos repetidos de olvidar.

Pasión y fuego lento fue la vida

desde que entraste por aquella ventana

mal cerrada.

Yo no sabía que los grandes imperios

estaban hechos de esas sustancias poderosas,

del beneficio de la espera

de las noventa y nueve noches del soldado

suspendidas de un sueño.

Pasión y fuego lento

nuestro amor,

el otoño encendido de tus ojos

tus anchas manos de labriego

útiles de ternura,

los muros de la casa

los viajes infinitos

el dolor sordo ardiendo entre los dientes,

y una violeta de los Alpes asomándose

apenas.

Pasión y fuego lento

los hijos,

el camino,

mi arrebatado corazón,

tus hombros de guerrero.

Me puse de puntillas

para mirar el mundo

desde la altura de tu hombría.

No hay otra luz que ansíe,

ni otro cielo.

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Obra artistica de Marc Chagall.                                          

Los cuerpos

Los cuerpos se entrelazan ignorantes de su naturaleza asesina, inocentes de su genetica rabiosa, de la perversidad que los impulsa a transmutarse en lo salvaje atravesando lo salvaje. Yo… como uno de esos cuerpos; me declaro no culpable. Y si es que gano la batalla, si logro descuartizar con garras y dientes la otra humanidad, me declaro no culpable de sentir placer, en el hermoso e infame acto de constricción.

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Mujer con niño muerto – Käthe Kollwitz

Por fin

 

Subo.

Voy saliendo a pulmón

de las profundidades del mar negro.

Me desprendo tentáculos y algas.

Poco de luz se filtra,

voy saliendo.

Primero la cabeza

las dos manos abiertas,

los brazos

medio cuerpo,

respiro a bocanadas

semiahogada,

macerada la piel

y el alma macerada.

Penosamente salgo, por fin.

 

 Ya no te amo.

 

Escrito por la poeta argentina; Inés Barrio

 

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At Last

 

I rise.

I come up fighting

from the depths of the black sea.

I peel off tentacles and algae.

A little light filters through,

I am coming up.

First my head

both of my hands, open,

my arms

my torso,

I gulp mouthfuls of air

half drowned,

my skin waterlogged

and my soul waterlogged.

With great effort I come out, at last.

 

I do not love you anymore.

 

-Inés Barrio, translated by Marie Garcia. 

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Fotografia – Lola Alvarez – Bravo

Poema de noche

El aire está vivo y húmedo

con la sugerencia de una lluvia reciente.

Las luces centelleantes iluminan pequeñas piscinas en la rota acera

y mis pisadas las perturban,

haciendo titilar sus desmenuzadas reflexiones.

Aspiro los olores de ozono,

carne frita,

perfumes y licores,

mezcladas en un jardín embriagante.

 

Me siento alta y fuerte, extasiada.

 

Músicas diversas, urgentes y pesadas, gritan de varias ventanas, discutiendo entre sí,

dando a luz a nuevas palpitaciones en el cuerpo,

haciendo sacudir los huesos con sus vibraciones.

Tres nalgonas se impacientan en una esquina,

perdiendo control de sus galopantes caderas, 

casi muriéndose por cruzar la calle 

y entrar en la boca de donde sale la llamada de apareamiento irresistible. 

Me cuesta no seguirlas

y entregarme al ruido de la noche vernal.

 

Tengo antojo de una retrocesión del tiempo…

De perderme entre los locos y los borrachos, quienes normalmente me asustan.

De esconderme en las sombras y quemarme contra el cuerpo de otro.

Me rebosa una nostalgia dulce y no quiero que nadie me rescate de ella. 

 

Heme aquí, media vieja e invisible en esta calle viva, 

olvidándome en el baile frenético de la juventud desatada.

Escrito por… Marie Garcia
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Alfonsina – Alain Bailleres