Flor de iguana

4x5 original

 

Fuiste flor de café todas tus mañanas

flor de sigilo cada madrugada

de enaguas vaporosas, rústicas sandalias

fuiste noche de aguardiente

lamento de paisana.

 Olías a  pan dulce

albahaca y hiervabuena

a frijoles con totopos y carne de Chinameca

olías a perfume de olvido

Florentina

a fruta madura en la mesa

noche y día.

larga tu trenza y largas tus costumbres

añeja tu lengua, añejas tus virtudes

fuiste mujer de gruesa corteza

flor de iguana

fuiste voz de milagroso rezo

guadalupana.

Baila esta sandunga mi flor de tehuana

luce tu ahogador de fina filigrana

brinda con mezcal de amores

abuela mía

brinda por tu muerte, brinda por la vida

que las flores del camposanto

ya no cierran… Florentina.

 

9079e7f85dba6acd40342ad6a834017f

El Refugio

Un incontrolable entusiasmo me invadía, quería ver por la ventana del coche todo el tiempo y entonces aparecía, el arco y era tan alto! según yo; que tan solo era un infante. Al entrar en la casa varios perros nos recibían, a veces ninguno, pero lo que mas recuerdo es el olor, tan característico que se impregnaba en mis pulmones, la piel, la ropa y sospecho que hasta en la memoria por que aun siento olerlo en mis recuerdos. Entonces salía; alto, robusto, moreno y gritón, el abuelo. Su voz retumbaba en el piso como un trueno, rasposa como lija y dotada de una carcajada desafiante y atrevida, nos recibía a besos, a abrazos que sabían a bruscos apretones y entonces venia lo inevitable, nos rodeaba con sus brazos de árbol para evitar nuestra huida y nos comía las orejas a mordidas con sus dientes desgastados y filosos, nos hacia gritar pero su risa era contagiosa y sus cosquillas interminables, así nos recibía el abuelo a nosotros, sus nietos.

*A tierra húmeda, coco y aguacate, 

a palma y madera, carbon de anafre

huelen mis recuerdos, huelen incesantes*

Don Alfonso Arjona y Zetina había para aquel entonces fincado su residencia en un pequeño pueblo llamado Bacalar (Bakhalal en maya) al sur del estado de Quintana Roo y muy cerca de la capital, Chetumal. Nosotros, su familia mas cercana vivíamos a tan solo cinco horas en coche y procurábamos visitarlo a menudo. Mis recuerdos son muchos, algunos difusos y otros nítidos como los azules y verdes de la laguna misma. Sus cuentos de serpientes marinas que me hacían observarla desde el mirador de la casa largos ratos buscando una señal, tan solo una de la existencia de semejantes criaturas. Sus relatos de piratas atacando el fuerte de San Felipe y de sus naufragios con baúles llenos de oros y riquezas esperando ser descubiertas. Sus historias acerca de la procedencia de los Arjona en Europa y el Oriente. Sus poesías, sus escritos de viejo melancólico que de alguna forma, me recuerdan tanto a la mas nostálgica imagen que guardo de Ernest Hemingway.

*De selva mística y piedra,

de tierra negra y negra la sombra de tus arboles

de jade y turquesa tus aguas, tus aves,

de madera y fango y letras tu sangre,

Bacalar*

De mi abuelo herede esa quijada puntiaguda, si… esa que hace verme chueca la cara en cualquier foto, su tono de piel de azúcar morena mezclada con canela molida, sus manos largas y expresivas de pianista ¡infinitas! surcadas por protuberantes ríos de sangre hirviente y letras; aún mas hirvientes. Sus entradas en la frente gigantescas ¡monumentales! que francamente hubiese preferido heredar dinero, pero también herede parte de su ser, su cinismo, su inteligencia, el trueno de su garganta y ese amor propio que lo hacia tan egoísta, tan el, tan don Alfonso.

*Soy piel de tu piel, voz de tu voz

de tu huella fértil ascendi

buganbilia en flor*

El Refugio era su casa, su palacio y en el el te recibía ese arco en la entrada tan inolvidable, la casa estaba rodeada de jardines, arboles por aquí y por allá, de repente sus escalones de piedra te invitaban a entrar y un pasillo de serpiente con columnas y techo de bambú te guiaba a la recepción, no sin antes apreciar ese jardín interior encerrado en una especie de cerco de madera que lo protegía. El comedor era grande, con un pequeño teatro al fondo y en sus mesas de madera con sillas de hierro y colchones rojos disfrutábamos una de las tantas dotes del abuelo, la cocina. La casa fungía como hostal y para tal motivo contaba con numerosas habitaciones, la cocina era amplia y desorganizada y en ella el abuelo pasaba muchas horas, a veces pienso que mas que una cocina era su taller y que de ahí emanaba ese olor característico que al Refugio distinguía, a veces me parece verlo sentado a media noche en su cocina-taller mezclando hierbas y brebajes, conjurando con el pasado y pactando con las estrellas el incierto futuro, pero algo me dice que no lo consiguió; las estrellas ya estaban muertas. En el pueblo lo llamaban don Tarot ya que leía las cartas cual místico brujo maya, yo mas bien creo que era un charlatán, pero tenia el don de la palabra y con su voz las lanzaba filosas cortando el viento, cambiando mentes y definiendo destinos. Pero lo que mas yo aún recuerdo era el mirador de la casa, redondo, alto y con una vista que arrebataba el aliento, su alta palapa nos protegía del sol, la lluvia y de la vida misma, parecía que ahí el tiempo transcurría lento y seguro, me gustaba sentarme en el barandal de piedra incrustado con ojitos de turquesa y soñar, soñar que era yo, el rey de ese castillo.

*En aquella casa de arcos y palapas

vive un pájaro brujo de altos vuelos,

dígame, don Tarot, si el aún me ama, 

pero si no, no diga nada, que yo

de amor… me muero*

Casi siempre al otro día bajábamos en estampida hasta el muelle, la casa se ubicaba en lo alto y un camino de tierra empinado nos dirigía a la laguna de mar, para mi era como un mar por que esos azules no correspondían a los de una simple laguna. Teníamos que llegar hasta el final del muelle ya que la orilla era fangosa y yo temía desaparecer en el fondo de ese lodo amenazante. Clavados, muchos clavados, nadábamos hasta hartarnos y a veces, el abuelo nos paseaba en su lancha por toda la laguna presumiéndonos sus dominios, sus reinos con sus conquistas, las brechas que abrió a punta de machete y su orgulloso barco de piedra en el canal de los piratas, donde pretendía algún día poner un restaurante. De regreso le gustaba jugar a mover la lancha violentamente de un lado a otro y a que nos hundíamos como sus cuentos de piratas y solo ahí, en ese instante… creía odiarlo.

*Cántame laguna bonita, un bolero de azul  y verde melancolía*

Cuenta la historia, la de mi madre, que el abuelo era un bohemio, cínico y desvergonzado, carismático, audaz y soñador, cariñoso cuando su orgullo se lo permitía, hombre visionario de arrebatados impulsos, machista pero encantador, padre ausente, un zanate rechoncho de vuelos altos y penetrante graznido, que podía posarse igual en los zapotes como en los framboyanes, egoísta… ya lo dije y gastalon como el solo, apostaba tanto dinero como propiedades, así lo perdía todo y así de la nada, lo recuperaba. Se cuenta, que el dinero que ganaba era tanto que tenia que guardarlo en latas y esconderlo en diferentes rincones de una de sus casas para luego, con su alma embriagada de noche y alcohol regresar a vaciarlas y gastárselo en… da igual. En Veracruz vivían sus mujeres, sus hijos y el groso de su familia. En Bacalar solo el con sus espíritus, sus demonios y la última de sus esposas. Los Faroles y Antojitos Arjona fueron los nombres de sus restaurantes, en los que mi madre y sus hermanos junto a su familia adoptiva trabajaron día y noche, sin descanso y cuyos esfuerzos fueron la base misma de la construcción del Refugio, ese que hoy pertenece a manos indiferentes.

*Fuiste ave de alas anchas, Alfonso, muy anchas

pero de vuelos cortos, Alfonso, de vuelos cortos*

Mi abuelo hablaba mucho, demasiado, sus ojos eran grandes como dos frutos del almendro y se agrandaban aun mas hablando de la laguna, del pueblo y de como su casa fungió como primera casa de la cultura y casa del escritor, de sus noches de tertulias con empresarios y políticos hoy encumbrados, de como un día llego un joven descalzo desde Belize, el mismo al que luego vio convertirse en gobernador del estado. Hablaba también de Veracruz, de la blanca ciudad de Merida y su familia a la que dejo siendo muy joven para recorrer México, de Victoria, de Jose y el resto de sus hermanos y de su familia adoptiva los Rodriguez y solo un día, uno de los últimos, hablo de ella, a la que él en sus recuerdos o mentiras llamaba Teresa; mi abuela, la que fue el amor de su vida, la que llego en un barco a México de quien sabe donde y se fue dejando un aura de misterio, tres niños y un corazón roto. Entonces descubrí que el abuelo también lloraba y que los ojos de mi madre le recordaban a ella, el mas amado de sus ayeres.

*Te perdono mis noches de madrugada y sal

mis lunas de lamentos, mis olas tristes de mar.

Te ofrendo, si regresas, mis cantos de quetzal

y un barco de piedra en la laguna de Bacalar*

 A veces pienso en el abuelo como un amigo cercano, alguien con quien comparto tantas similitudes que, de repente, me lo imagino vivo, sentado bajo la palapa grande del mirador viendo su laguna, y yo con el, el con su risa y yo con la mía, ambas descaradas, atrevidas alborotando la noche y las palmeras del trópico. A veces lo extraño como extraño su casa, mi castillo, ese Refugio con sus pericos despertándome en la madrugada, con nosotros sus niños corriendo en los pasillos escondiéndonos bajo arboles de papaya, de orégano y de limón, matando bichos, descubriendo rincones y escondites, y si… aún me veo acariciando esos ojitos de turquesa con mis pequeños dedos, imaginándome venciendo a los piratas, a las gigantes serpientes y llevándome en una larga lancha todo el tesoro conmigo.

 

My Body of Water

My body of water

Evaporates in the breeze

Condenses, accumulates

Falls from the sky in little tears.

Runs free through the rivers

Waterfalls and rapids

Sleeps among the lakes

And plays in hot springs.

Weary of its travels now

Impatient in the low lands

It slips out discreetly

To sleep in calmer waters.

cropped-299458_2472411546251_730614135_n.jpg

Translated by… Martin Boyd

Renacimiento

Nací, y otra vez y a partir…

Sigo naciendo a cada equinoccio, a cada solsticio,

a cada tiempo se renueva esta piel de áspera corteza

y recobra su místico brillo de ámbar.

Nací, en un principio,

del bautismo cristiano que no pudo ser

y del otro que fue en aguas de rio pedregosas

en las afueras de la ciudad de los santos,

los mismos

que ahora penden orgullosos de mi cuello.

Nací, y otra vez y a partir…

Sigo naciendo a cada luna llena, a cada tormenta

a cada página que leo y a cada otra que escribo

reinventandome en/o historias ajenas,

acertijos,

buscando siempre

la ignota causa primera de mi unidad universal.

Nací sin pretenderlo

un día

del verso mas desesperado de Neruda,

de la rosa mas fragante del milagro

de Ibarbourou,

de la sonrisa pagana de Hipatia,

de una principesca imagen de melancolía

en Sonatina,

de el Quijote y su lúcida locura,

y

del mas onirico delirio de Exupéry.

Sigo naciendo, sin detenerme,

mutando,

a ratos consciente y en otros, pareciera que dormido,

en piel de serpiente,

ave, cocodrilo,

poesía

o metal.

Y otra vez y a partir…

Sigo naciendo libre y con rima,

fluyo del verso y el universo me aproxima

a la formula etérea y por de más arbitraria

de mi creación inmaterial.

Porque antes fuí roca,

y ahora

una quimera

con largos brazos como puentes

o ríos

sobre los que cruzan mis fantasmas,

todo lo que fuí, lo que soy

y la única certeza de lo que un día

seré,

la palabra escrita.

13aa7457fa253ecc1d7a8e01a9bcdd62

Huesitos de pollo

Acurrucada en mis pies, te duermes serena
pero oscuras tus artes y en mi panza despiertas,
no soy acaso de ti tu almohada predilecta?
por que me castigas entonces con tu indiferencia
y lenta te levantas, mi niña ¡despierta!

Pareces flotar con tus patitas de algodón,
de un mueble a otro saltas cual rayo veloz,
pero nunca te cansas nubecilla ruidosa
y exiges cual reina mi atención, caprichosa.

Me enojo, te escondes, taimada regresas
oscuras tus artes y de un brinco me contentas,
aveces me pregunto si realmente me quieres
o son tantos cariños el pago a mis deberes?

Corro, me persigues, te grito y me ladras
te estiro la cola y te jalo las patas
el día languidece y juntos dormitamos
yo en la mecedora, tu en mi regazo.

Eres de mi vida, su altanera dueña
mis manos tu peine y por cuna mis piernas
te aprieto a mi pecho, me comes a besos
como no escribirte ¡mi niña! estos versos.

Para ti son mis cantos que te saben a arrullo
mis breves corajes, mis desvelos nocturnos,
todas mis almohadas y caricias constantes
el sol de las mañanas, la brisa de las tardes.

Por si fuera poco y no menos importante,
te doy mi paciencia ¡mira que es bastante!
también de mi sonrisa te guardo su miel
y estos ojos, que lo sabes, te saben querer
y por ultimo, mi niña, y si te portas bien,
huesitos de pollo al atardecer.

15036628_1297964406937648_5171953178132783415_n

I Am My Own Labyrinth

Brown
my landscapes were conceived,
and haughty
my hillsides rose up,
Castilian
my ideas suddenly flowed
and my hairs
were a thousand serpents.
I was borne out of the ancient
bonfires of my demons
without the weighty vesture of my body,
then covered in alabaster was
my system,
in cosmic dust my core,
in marble and stone, gold and blasphemy,
and in ceremonial rite
my sacrament.
I am…
the shipwrecked eyes
of my father
and of my mother, her fragile spine,
my hands are from Aquarius,
my science inexact
and delicate
my silhouette hazy,
ancient is my blood
as ancient are my words
they are always written taciturnly,
time and again
my wandering words
time and again
are written, again
inebriated
under the light of the moon.
I am my own labyrinth,
changeable, deep,
covered in mirrors, some broken
I am a thunderous voice
that pronounces curses,
I am destruction!
splendor!
cataclysm!
a smoldering footprint,
the eternal flame,
my labyrinth gobbles me up
wholly and verse-by-verse,
at times it spits me out and I escape in silences
but then I return
frightened,
lost,
my labyrinth calls me
singing falsehoods
and I enter
unconscious
into its boreal bosom.
Brown
are my landscapes and haughty
are my hillsides,
Castilian my ideas are born
and my hairs… a thousand serpents.

94b4b10753ade45dfee95984e486f911

Translated by  Marie Garcia

The Woman inside

I sing to the girl who sleeps
between my eyebrows,
and between dreams of utopian cities
and hellish fears
she lies awake.
The torchlight woman
of my beaming eyes,
the one who grins, plays
in my unbridled hair,
the one in my arms,
the one in my legs,
the one who weaves gold and silver huipils
with my veins.

The crazy poet
who dances in my hands,
the barefoot warrior
who directs my footsteps,
the one who is born when I laugh,
the one who dies between my sobs,
the one who, running, escapes
in my desperate
screams.

I am a woman of linen,
woman of stone,
woman of mystic philosophy
and ethereal,
crazy woman!
perverse!
deranged!
the roaming wanderer
among frenzied words,
silhouette of dark rites,
illuminated.

I sing to the woman who lives
in my skin,
in my lips,
the sigh that fulminates
in every orgasm,
the erotic woman, naked
hidden within my sexes,
and blended into every moist kiss,
she becomes verse.

Fire does not burn her,
the moon idolizes her,
I sing to the woman inside who,
incarnate
in an eternal verse of love,
dances, dances, and dances,
passionate.

4e3b5f03e757e91c81051bf20b3c7db1

Translated by  Marie Garcia

My Roots…

…Grow

slowly and slowly they spread,

infinite

and, timid, they feed but do not cease, they devour everything and everything is never enough, they want more.

From my mouth they flow sonorous, they change everything like prose gilded in glinting letters, but pay them no mind… run! hide! they lie, a structureless world cannot be real.

Through my feet they split the concrete, leaving steaming, seething tracks. Through my blood, black and starry like the night, the myths of my existence move densely, written in cosmic ink… my legends. And through my eyes they die, poisoned by nostalgia, drowned by so much reality.

But then…

like spontaneous combustion,

my hands revive them with their boiling touch and through sex they seep out as scalding fluids and my skin becomes drunk on their salt.

They grow, slowly, they continue growing inside and out, they expand furious and furious they burn me, they distance themselves from me, they drink up everything, everything, thirsty and fat, rotund they return.

They burn me, slowly, they burn me,

tangled around my body they penetrate me, my roots

inside and out in a

mortal flame.

f88f6eb2d915ecbe0b1b91342cb5b769

Translated by  Marie Garcia

Solo quiero bailar!

La calle se larga luminosa
y promiscua se arquea indecorosa
a la altura del teatro y mas allá,
una sonrisa se esgrime tentadora
y un par de ojos me guiñan a la sombra
pero yo, solo quiero bailar.

La muchedumbre se arremolina
intoxicada de expectativas
en las esquinas, los restaurantes
tlac tlac tlac, los tacones parlantes
pantalones ajustados, miradas furtivas
romances audaces que solo brillan
cual estrellas fugaces
el cruce de una calle y nada mas.

Una puerta y un custodio
guardando una torre de mármoles y oros
en la esquina de Boylston y Pine st.
entro sigiloso, a paso firme y tormentoso
mas guiños, mas sonrisas
tactos que saben a brisa, y algo mas
pero nada me detiene y subo de prisa
y en la cumbre de la torre, la pista!
y yo… solo quiero bailar.

3d931a3b625c6eab96a1cff557529559

Mi cuerpo de agua

Mi cuerpo de agua

Se evapora con la brisa

Se condensa, se acumula

Cae del cielo en lagrimitas.

Corre libre por los ríos

Cascadas y raudales

Duerme entre los lagos

Y juega en manantiales.

Ya cansado de viajar

Impaciente en tierras bajas

Se filtra sigiloso

A descansar en aguas calmas.

Poema seleccionada como parte de la colección “Your body of water” Poetry on busses 2017. En el que aparecerá tanto en portal digital cómo en un transporte publico de la ciudad de Seattle, WA.

image001